SEMANA SANTA: HISTORIA DEL HUEVO DE PASCUA



La relación entre el popular Huevo de Pascua y la tradicional fiesta cristiana data de hace siglos. Nace de antiguos mitos paganos reinterpretados por los cristianos que llegaron hasta la actualidad bajo la forma de un frágil huevo de chocolate que en muchos de los casos contiene una sorpresa en su interior.
Entre las tradiciones que se han integrado a la Semana Santa en la que se recuerda la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús, se encuentra el Huevo de Pascua. Y aunque con el tiempo esta semana se ha transformado para muchos en sinónimo de huevos de chocolate y mini turismo, lo cierto es que alberga una rica tradición que une lo religioso con lo pagano.
El huevo es por lo general símbolo de origen, fertilidad y nacimiento, y como la serpiente, el agua y la paloma, constituye un elemento más de la Pascua cristiana y judía. En principio, este alimento adquirió importancia dentro de la mitología egipcia cuando el Ave Fénix se quemó en su nido y volvió a renacer más
tarde a partir del huevo que lo había creado inicialmente. También los hindúes sostenían que el mundo había nacido de un huevo.
A partir de San Agustín el huevo comienza a adquirir el significado místico de la resurrección y al regalarlo, los cristianos expresan su fe en la inmortalidad y en la salvación del alma, según los teólogos modernos. En la antigüedad eran de gallina y de pato, y en los inicios del cristianismo eran pintados de rojo como tributo a la sangre de Cristo. Después se agregaron…
Marfil: Representando el sudario.
Verde: Símbolo del renacer de la naturaleza en primavera.
Azul: Para recordar la paz de la época pascual.
Amarillo: Para significar la luz temprana del día de la resurrección.
Púrpura: Para recordar la Pasión de Cristo.
Al tiempo, los cristianos comenzaron a obsequiarse huevos durante la Semana Santa con regalos y al principio del siglo XIX, en Alemania, Italia y Francia, aparecieron los primeros huevos hechos con chocolate con pequeños regalos adentro.
Por entonces se hacían uno a uno con un molde prefabricado, lo que dificultaba mucho su elaboración masiva.
Se dice que el huevo de chocolate nace en la Corte del Palacio de Versalles, Francia. En el siglo XVI el rey francés Francisco I recibió el primer huevo “sorpresa” que haya quedado documentado: en su interior encontró una miniatura grabada que representaba la Pasión

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